domingo, 7 de abril de 2013

¿Te va el teatro?



En lo más profundo del bosque, la pequeña aldea de Castronegro es desde hace algún tiempo presa del ataque de los hombres lobo. Los aldeanos deben superar su miedo para poder erradicar esta plaga venida de la noche de los tiempos, antes de que la aldea pierda sus últimos habitantes...


Hoy os voy a hablar del  juego “Los hombres lobo de Castronegro” (o de cómo descubrir si tus amigos se te llevan al huerto).

Castronegro es un juego de mesa que te puede costar unos 10 euros. Un juego portátil, que cabe en el bolsillo y que es perfecto para sacarlo como quien no quiere la cosa en esas cenas entre amigos.

Los jugadores interpretan un papel, que te viene dado por una carta de personaje.  El objetivo es sencillo: Los hombres lobo se meriendan a los aldeanos, y los aldeanos intentan dar caza a los hombres lobo antes de que sea demasiado tarde.

Lo bueno de este juego es que nadie sabe la identidad de nadie, excepto la propia (y los lobos entre ellos). Es decir, que no te puedes fiar ni de tu madre. Las riendas del juego las lleva una persona del grupo, que será el llamado “narrador” de la partida. Él es el encargado de guiar la partida.

Para este juego es importante que el narrador le eche un poco de imaginación, y vaya creando un ambiente de misterio y tensión. Es también importante que los jugadores intenten meterse lo mejor posible en esta “obra de teatro” e interpreten su papel. Los aldeanos deben dar caza a los hombres lobo, pero obviamente los hombres lobo se harán pasar por aldeanos, e intentarán despistar al personal, y si pueden enfocar las sospechas hacia otros aldeanos, mejor. Aquí entran las mentiras, el poder de convicción, el intuir si una persona te está mintiendo o te está diciendo la verdad. Faroles everywhere.

Este juego me gusta especialmente porque es muy fácil ponerse nervioso, y hay que saber controlar, tanto si se habla mucho como si se habla poco. Todo, absolutamente todo, palabras, gestos o miradas…es objeto de sospecha en este juego.

Para darle un puntito más de teatralidad al asunto, y daros alguna que otra idea, yo he hecho partidas a la luz de la luna, en salones iluminados únicamente por velas, y he creado CD’s con música de misterio para crear ambiente (campanadas a media noche, puertas y pisadas, algo de tensión…).

Pero sobre todo, lo divertido del juego es que los propios jugadores metan leña al fuego, se culpen unos a otros y se pongan nerviosos. Tanto da si los que juegan son expertos en juegos de mesa o no han tocado un juego en su vida. Si eres muy hablador o si eres tímido, al final, todos acabamos igual. Y es inevitable hacer solamente una partida.

Para acabar, y como he dicho en un principio, con este juego te das cuenta realmente si conoces bien a tus amigos, a tu familia o si tu pareja es de fiar.

¿Confías en tus amigos?

Nos jugamos!



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