En lo más profundo del bosque, la pequeña aldea de Castronegro es desde hace algún tiempo presa del ataque de los hombres lobo. Los aldeanos deben superar su miedo para poder erradicar esta plaga venida de la noche de los tiempos, antes de que la aldea pierda sus últimos habitantes...
Castronegro
es un juego de mesa que te puede costar unos 10 euros. Un juego portátil,
que cabe en el bolsillo y que es perfecto para sacarlo como quien no quiere la
cosa en esas cenas entre amigos.
Los jugadores interpretan un papel, que te viene dado por
una carta de personaje. El objetivo es
sencillo: Los hombres lobo se meriendan a los aldeanos, y los aldeanos intentan
dar caza a los hombres lobo antes de que sea demasiado tarde.
Lo bueno de
este juego es que nadie sabe la identidad de nadie, excepto la propia (y los lobos entre ellos). Es
decir, que no te puedes fiar ni de tu madre. Las riendas del juego las lleva
una persona del grupo, que será el llamado “narrador” de la partida. Él es el
encargado de guiar la partida.
Para este
juego es importante que el narrador le eche un poco de imaginación, y vaya
creando un ambiente de misterio y tensión. Es también importante que los
jugadores intenten meterse lo mejor posible en esta “obra de teatro” e
interpreten su papel. Los aldeanos deben dar caza a los hombres lobo, pero
obviamente los hombres lobo se harán pasar por aldeanos, e intentarán despistar
al personal, y si pueden enfocar las sospechas hacia otros aldeanos, mejor.
Aquí entran las mentiras, el poder de convicción, el intuir si una persona te
está mintiendo o te está diciendo la verdad. Faroles everywhere.
Este juego
me gusta especialmente porque es muy fácil ponerse nervioso, y hay que saber
controlar, tanto si se habla mucho como si se habla poco. Todo, absolutamente
todo, palabras, gestos o miradas…es objeto de sospecha en este juego.
Para darle
un puntito más de teatralidad al asunto, y daros alguna que otra idea, yo he
hecho partidas a la luz de la luna, en salones iluminados únicamente por velas,
y he creado CD’s con música de misterio para crear ambiente (campanadas a media
noche, puertas y pisadas, algo de tensión…).
Pero sobre
todo, lo divertido del juego es que los propios jugadores metan leña al fuego,
se culpen unos a otros y se pongan nerviosos. Tanto da si los que juegan son
expertos en juegos de mesa o no han tocado un juego en su vida. Si eres muy
hablador o si eres tímido, al final, todos acabamos igual. Y es inevitable
hacer solamente una partida.
Para acabar,
y como he dicho en un principio, con este juego te das cuenta realmente si
conoces bien a tus amigos, a tu familia o si tu pareja es de fiar.
¿Confías en
tus amigos?
Nos jugamos!

No hay comentarios:
Publicar un comentario